El Enoturismo o Turismo Enológico es la nueva manifestación turística en la que el público general tiene la oportunidad de conocer viñedos y bodegas. De degustar y comprar vinos. Hospedarse en lujosos hoteles con servicios de restaurante, spa, juegos y miradores y contratar visitas guiadas a museos y vendimias.

En las diferentes rutas se aprecian la arquitectura de la zona, el registro histórico de los terratenientes de antaño, sus tradiciones y  costumbres, marcadas por los acontecimientos ocurridos en los siglos XVIII y XIX.

En diversos países, el vino ha generado una gran atracción de capitales, inversiones y fuentes de trabajo, Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, Argentina, Francia y Chile son algunos de los países que están desarrollando el concepto de Rutas del Vino, instaurando un foco turístico innovador que integra el campo, sus costumbres y su gente.

Un recorrido por el Valle Central

En Chile existen  once valles, que coincidentemente se ubican en las zonas agrícolas más importantes del país, en las que además abundan los atractivos turísticos y están dotados de toda la infraestructura para recibir a los turistas.

De norte a sur, encontramos el Valle de Elqui –Región de Coquimbo-, caracterizado por su magnetismo y misticismo, tierra de la poetisa Gabriela Mistral. En el sector se desarrolla una condición climática semi desértica, escenario perfecto para la producción de vinos como el Carmenére.

El trayecto continúa por el Valle de Limarí, en la misma región, que posee un clima fresco, cerca de la costa y moderado a los 60 kilómetros del mar, lo que crea diversos tipos de vinos, en especial los tintos por la cantidad de tiempo de maduración a la que pueden estar, especialmente el Chardonnay, Sauvignon Blanc y Cabernet.

En plena Región de Valparaíso, declarada Patrimonio de la Humandidad, el Valle de Aconcagua conserva  viñas que datan desde 1870, cuyo fruto se procesa para la extracción de vino dulce con máquinas del mismo período. Reliquia que atrae aún más a los visitantes.

Una de las variedades que más sobresale es la Syrah que se convirtió en el emblema del lugar.

En la misma región, pero unos kilómetros al sur, encontramos el Valle de Casablanca, en el que el 90 por ciento de la superficie total plantada, corresponde a  las cepas de Chardonnay, Sauvignon Blanc, Pinot Noir y Merlot. Finalmente en la zona del Valle San Antonio, rodeado por colinas de la Cordillera de la Costa.

Continuando con el recorrido, en la Región Metropolitana, lejos de toda urbanidad,  el Valle de Maipo es una de las zonas con más tradición vitivinícola del país. Fue en este sector donde se fundaron las primeras viñas favorecidas por las condiciones climáticas y excelentes suelos entre la Cordillera de los Andes y las montañas de la Costa. Acá se elaboran los vinos más finos del país, en especial la cepa del Cabernet Sauvignon, que sobresale con su intenso color, delicados aromas y tonos frutales.

Luego tenemos el Valle Colchagua, que  fue el primero en desarrollar la idea de la Ruta del Vino para fomentar el turismo Vitivinícola. Es un valle angosto que se extiende desde los pies de Los Andes, hasta el Océano Pacífico. Los viñedos se encuentran en las laderas montañosas acompañadas por microclimas cálidos, pero bañados con abundante agua de los ríos Tinguiririca y Colchagua, lo que proporciona excelentes cepas de tinto, donde sobresalen el Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Carmenére y Melbec.

Poco más al sur, el Valle Curicó, en el que al igual que el de Aconcagua existen plantaciones desde comienzo de 1800 y es el segundo lugar donde más se produce vino actualmente. Posee un área plantada de 17 mil hectáreas, en las que se producen en su mayoría el Sauvignon Blanc y Chardonnay.

Luego tenemos al Valle del Maule, es el que tiene mayor  cantidad de hectáreas plantadas, que se extiende entre las cordilleras de Los Andes y la Costa.

Este lugar comenzó a sembrarse en la época de la Colonia (Siglo XVII), como otros valles, cuando los colonizadores españoles introdujeron la cepa País, por ello posee una antigua tradición de cultivo. Los viñedos poseen en su mayoría plantaciones de cepa Carmenére, a pesar de que una plaga acabó un tiempo con ella.

Finalmente, el Valle de Itata, que  es el último al sur de Chile, cercano al mar, permitiendo que sus viñedos tengan vista al mar y sean a poca altura ideal para la producción de cepas de blanco. Las plantaciones en valles dan abundantes plantaciones de País, Mocatel de Alejandría, Cabernet Sauvignon y Chardonnay.  

A lo largo del denominado Valle Central de Chile, los turistas pueden regodearse con la oferta de atractivos y zonas destinadas para que se acerquen a la industria y conozcan los productos que se producen en el país. El enoturismo es altamente demandado por los turistas, sobre todo extranjeros que vienen a la siga de los placeres que produce el vino.