La industria chilena del vino se ha modernizado  en los últimos 10 años, aumentando expansivamente su producción y exportación. El favorable panorama del rubro vitivinícola en Chile es consecuencia de los elementos esenciales con los que cuenta el país para el desarrollo de industrias agrícolas. Abundancia en recursos naturales y un sistema económico sólido y confiable.

Chile es un país largo y angosto, con un territorio que cubre más de 4 mil kilómetros. Los límites están determinados por el Océano Pacífico por el occidente, la Cordillera de Los Andes por el Oriente, la Patagonia y los fiordos por el extremo Sur y el desierto de Atacama con uno de los climas más áridos del mundo, por el norte.  

La misma disposición geográfica permite que en Chile existan más de 19 tipos de  climas, como el Cálido – Templado de tipo mediterráneo y el Verano Seco Prolongado. Estas  características benefician el desarrollo de una industria agrícola abundante, particularmente para el cultivo de la vid, libre de virus y plagas, como la Mosca de la Fruta, y la Filoxera, porque los accidentes geográficos actúan como biombo climático,  protegiendo al país de cualquier epidemia y enfermedad.

Las plantaciones de vides viníferas abarcan en Chile una cantidad aproximada de 110.097 hectáreas. Por esto, las autoridades han dispuesto de una zonificación vitícola geográfica, o denominación de origen basada en los valles transversales, generalmente delineados por ríos importantes que fluyen de cordillera a mar y de esta manera ordenar y proteger las plantaciones e industria.